Todo comenzó como una simple amistad laboral. Ella era una compañera amable y atractiva, siempre con su novio cerca, pero sin cruzar nunca esa línea del coqueteo. En cada salida de la empresa, él la acompañaba y, aunque compartíamos tiempo, nunca pasó nada... hasta que un día fue diferente. Una de esas noches, su novio tuvo que quedarse trabajando, y ella salió sin él. Hubo miradas, risas y esa tensión que se siente cuando dos cuerpos se desean pero no se tocan. Aunque estábamos rodeados de compañeros, el deseo empezó a crecer silenciosamente entre nosotros.
Los días en la oficina se volvieron un juego peligroso. Buscábamos esos pequeños momentos donde podíamos hablar, hasta que encontramos un rincón sin cámaras, un pequeño espacio donde el riesgo se convertía en nuestro mayor placer. Nos encerrábamos ahí, sintiendo la adrenalina de estar tan cerca de los demás pero tan lejos de sus miradas. Al principio, todo comenzó con besos, su boca dándome placer un oral que me hacia venir , escuchando cómo las voces de los demás resonaban a solo centímetros de la puerta. Pero la pasión no se detenía; pronto dejamos atrás cualquier miedo y comenzamos a entregarnos completamente, sin importar nada más, eso si tapándole la boca a ella.
Durante dos meses vivimos ese peligroso romance, escapándonos en el horario perfecto, cuando sabíamos que nadie nos encontraría. Incluso el novio de ella pasaba cerca, sin imaginar lo que ocurría a pocos metros de él. Pero un día, el remordimiento la alcanzó. Me pidió que paráramos, que mantuviéramos el secreto y que no habláramos más. Acepté, y poco después empecé a salir con otra compañera.
Cuando ella se enteró de que yo estaba con alguien más, y con su novio ya habia renunciado a la empresa, volvió a buscarme. Me confesó que quería volver a estar conmigo. Le conté que estaba saliendo con otra, una amiga suya que trabajaba justo al lado. Su respuesta me sorprendió: no le importaba, quería que nos viéramos de nuevo, pero esta vez fuera del trabajo, en otros lugares donde el deseo pudiera consumirse sin restricciones. Y así llevamos un mes más, viviendo este juego prohibido que es lo que mantiene la llama prendida.

Todos los derechos reservados Happy Massage.
Una marca de INVERSIONES HAPPY GROUP E.U.